BLANQUEADO DE ALIMENTOS

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Proceso de semicocción para fijar el color de las verduras o suavizar el gusto de otros comestibles

El blanqueado es una técnica culinaria que consiste en semicocinar algún alimento, como verduras, carnes o marisco, tras sumergirlo en agua hirviendo dentro de una cazuela con una pizca de sal.

Este proceso se utiliza, sobre todo, con alimentos que después se terminarán de cocinar mediante otro método de cocción como el asado, el braseado, el salteado u otra cocción más larga.

Blanquear verduras

La mayoría de las veces se aplica esta técnica con verduras de fuerte sabor, como espinacas, acelgas, brócoli y coliflor. Tras introducirlas en el agua, se permite que esta deje de hervir por la propia temperatura a la que se introducen los alimentos. Cuando recupera temperatura y comienza de nuevo a hervir, se mantienen las verduras para que se blanqueen durante dos minutos.

Cuando el alimento que se quiere blanquear es un tubérculo grande, como patatas, nabos o zanahorias, se introducen en agua fría para que hiervan durante dos minutos antes de sacarlos de la cazuela. De esta manera, el calor penetra por igual en todo el producto. Al ser más gruesos, tanto en su piel como en la textura de la carne, se consigue un ligero primer cocinado.

Dar color o suavizar sabores

Los alimentos también se pueden blanquear para fijar el color, como en el caso de las verduras que necesitan muy poca cocción (vainas troceadas, los tallos de brócoli o unas rodajas de zanahoria). Este proceso se aplica siempre que después se utilicen en una ensalada o en una guarnición. Tras el blanqueado, se refrescan en agua con hielo para que se enfríen más rápido. El color natural de la verdura queda así fijado en su superficie y da más vistosidad a su apariencia. Además, la verdura queda semicocida, con una textura al dente.

Otra de las características del blanqueado es su utilidad para suavizar sabores o para eliminar restos de sangre, en el caso de vísceras como mollejas, criadillas o riñones. También sirve para eliminar el exceso de grasa del tocino antes de saltear o para retirar impurezas de los huesos antes de cocer en un caldo. Estos a menudo conservan impurezas del corte, que después se convierten en una molesta espuma que enturbia el caldo. El blanqueado ayuda a evitarlo.

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