DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN

Este 16 de octubre se celebrará el Día Mundial de la Alimentación, que este año tiene como tema central “Cambiar el futuro de la migración. Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural”.

El papa Francisco y los Ministros de Agricultura que asisten a las reuniones del Grupo de los Siete (G7) acompañarán a José Graziano da Silva, Director General de la FAO, en la ceremonia oficial de este día en la Sede de la FAO. Mientras que tradicionalmente se entrega un mensaje de Su Santidad durante la ceremonia del DMA, el Papa asistirá por primera vez en persona y hará un llamamiento a la comunidad internacional para cambiar el futuro de la migración. La presencia de los Ministros de Agricultura del G7 dará testimonio del vínculo esencial que existe entre seguridad alimentaria, desarrollo rural y migración en la agenda política. Otros invitados especiales serán el Comisario de la UE, Phil Hogan, y los responsables del FIDA y el PMA.

Cambiar el futuro de la migración. Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural.

El mundo está en constante movimiento. A día de hoy y debido al aumento de los conflictos y la inestabilidad política, se han visto obligadas a huir de sus hogares más personas que en cualquier momento desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el hambre, la pobreza y un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático son otros factores importantes que contribuyen al desafío migratorio.

Los grandes desplazamientos de población en la actualidad presentan desafíos complejos que exigen una acción a escala mundial. Muchos migrantes llegan a los países en desarrollo, creando tensiones donde los recursos ya son escasos, pero la mayoría, unos 763 millones, se trasladan dentro de sus propios países más que al extranjero.

Tres cuartas partes de las personas en situación de pobreza extrema basan sus medios de subsistencia en la agricultura u otras actividades rurales. La creación de condiciones que permitan a las poblaciones rurales, especialmente a los jóvenes, permanecer en sus hogares cuando sientan que es seguro hacerlo y tener medios de vida más resilientes, es un componente crucial de cualquier plan para emprender el desafío migratorio.

El desarrollo rural puede abordar factores que obligan a la gente a trasladarse creando oportunidades de negocio y puestos de trabajo para los jóvenes que no sólo están basados en los cultivos (como la pequeña producción lechera o avícola, el procesamiento de alimentos o las empresas de horticultura). También puede conducir a una mayor seguridad alimentaria, medios de vida más resilientes, un mejor acceso a la protección social, una reducción de los conflictos sobre los recursos naturales y soluciones a la degradación del medio ambiente y al cambio climático.

Al invertir en el desarrollo rural, la comunidad internacional también puede aprovechar el potencial de la migración para apoyar el desarrollo y aumentar la resiliencia de las comunidades de acogida y desplazadas, sentando así las bases para una recuperación a largo plazo y un crecimiento inclusivo y sostenible.

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