GUÍA DE ALIMENTACIÓN PARA EMPLEADOS

En COMEDORES INDUSTRIALES retomamos la Guía para empleados que es el resultado de FOOD, un proyecto europeo para promover una alimentación equilibrada en el ámbito laboral.

Animados por el interés despertado por el programa “Gustino”, donde los restaurantes participantes ofrecieron menús más ligeros y equilibrados, la empresa mundial Edenred decidió iniciar en 2008 un proyecto a nivel europeo con la colaboración de expertos de los países participantes.

El proyecto FOOD, responde a las siglas en inglés de «Fighting Obesity through Offer and Demand» (Lucha contra la obesidad a través de la oferta y la demanda) y cuenta con la participación de Francia, Bélgica, España, Italia, Suecia y República Checa.

El objetivo del mismo es promover los principios de una alimentación saludable entre los trabajadores y los gerentes de restaurantes en Europa, es decir, en el canal de la oferta de los restaurantes y la demanda de los empleados. En este sentido, actuar en el lugar de trabajo ofrece una oportunidad evidente de mejorar la salud, el bienestar y recomendar las pautas de una alimentación equilibrada, para combatir el riesgo de sobrepeso y obesidad.

FOOD pretende demostrar que: Una alimentación equilibrada fomenta el bienestar de los empleados, ayuda a mejorar el rendimiento en el trabajo y previene enfermedades (obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2) derivadas de una alimentación incorrecta, lo que hace que se reduzca el índice de absentismo laboral.

Comer sano y equilibrado para sentirse mejor

Definición: Una alimentación equilibrada durante la jornada laboral consiste en hacer un consumo variado de alimentos en cantidad y frecuencia, para cubrir las necesidades nutricionales que permitan mantener una buena salud y proporcionar bienestar. Como regla general la comida del mediodía debe aportar un 35% del total de energía diaria.

Alimentación Equilibrada. Seguir diariamente una alimentación equilibrada contribuye a conseguir el equilibrio nutricional necesario para mantener un buen estado de salud, previniendo determinadas enfermedades crónicas ocasionadas por una alimentación con alto contenido en grasas, sal y azúcares (obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2) ¡Y además ayuda a mejorar el rendimiento en el trabajo!

A continuación, se presentan las diez recomendaciones para una alimentación sana y equilibrada fuera de casa, basadas en nuestro patrón alimentario tradicional, la Dieta Mediterránea, caracterizada por abundancia de alimentos vegetales (frutas, verduras, cereales, legumbres y frutos secos), uso de aceite de oliva, consumo frecuente de pescado, consumo moderado de derivados lácteos y bajo consumo de carnes grasas y azúcares simples.

  1. Probar siempre la comida antes de añadir sal. Por lo general, los platos ya se sirven condimentados; así que, no se debe abusar del salero: comer con poca sal. Para reducir el consumo de sal y potenciar el sabor de los platos se pueden utilizar hierbas aromáticas, ajo, apio, vinagre y especias.
  2. Utilizar el agua como bebida de elección para acompañar las comidas. Se deben beber de 1.5 a 2 litros a lo largo del día (aproximadamente 6-8 vasos) para mantener un adecuado estado de hidratación. Para beber se debe elegir agua, zumos naturales sin azúcar o infusiones, y no abusar de bebidas con un elevado contenido de azúcar. El consumo excesivo de refrescos azucarados aumenta el número de calorías de la dieta y pueden comportar problemas para la salud (diabetes, caries, etc.) y una ganancia de peso.
  3. Cuidar el tamaño de las raciones. Comer sólo lo que se necesite, ni más ni menos. Para adaptarse a las necesidades y preferencias considerar la opción de solicitar medias raciones, medios menús o un plato único. Se puede compartir el menú con algún compañero de comida.
  4. Al menos cinco raciones al día entre frutas y verduras. Las frutas y verduras aportan a nuestra dieta vitaminas, minerales y una gran cantidad de agua. Gracias a su contenido elevado en antioxidantes y fibra pueden contribuir a prevenir, entre otras, algunas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. En la medida de lo posible, deberíamos consumirlas de temporada ya que conservan mejor todos sus nutrientes, tienen más sabor y aroma y además pueden encontrarse a un mejor precio. Por ejemplo, se pueden tomar tres piezas de fruta y dos raciones de verdura: una en forma de ensalada (en crudo) y otra rehogada o cocida como acompañamiento de un plato. Optar por guarniciones a base de verduras de temporada, cuando sea posible. ¡Poner verde en el plato!
  5. La fruta fresca debe ser el postre habitual y los postres lácteos de vez en cuando. Priorizar la fruta fresca como postre habitual en lugar de dulces y pasteles. De las raciones diarias, es recomendable que una sea un cítrico por su elevado contenido en vitamina C. La vitamina C es importante para evitar el desarrollo de acciones antiinfecciosas, potenciar la absorción de hierro, mejorar la regeneración de los tejidos, de los huesos y de las heridas y además, ayuda al mantenimiento saludable de la piel.
  6. Elegir técnicas de cocinado que no añadan excesiva cantidad de grasa. En el menú diario, priorizar elaboraciones ligeras a la plancha, al vapor, al papillot, al horno, hervidos, asados, grill, parrilla, etc. y para mejorar el sabor, añadir diferentes condimentos y especias que enriquezcan los platos. No hay que olvidar que hay grasas beneficiosas para la salud en productos como el aceite de oliva, los frutos secos y los pescados. Deben formar parte de la dieta cotidiana. Para aliñar, escoger aceite de oliva en cualquiera de sus variedades. Y para cocinar aceite de oliva o bien aceite de girasol con alto contenido de ácido oleico. Estos aceites tienen una elevada estabilidad con temperaturas elevadas, una mayor resistencia a la oxidación y una mayor conservación respecto a otros aceites.
  7. En los descansos: evitar el picoteo de alimentos con demasiada grasa, sal o azúcar. ¡Escoger productos integrales; por su mayor contenido de fibra! Entre los principales beneficios de la fibra destaca el aumento de la sensación de saciedad y una mejora del tránsito intestinal. Además, la fibra fermenta en el intestino y produce sustancias que ayudan a proteger nuestras defensas y a prevenir algunos cánceres.
  8. Una alternativa al consumo de carne son las preparaciones a base de legumbres y cereales. Las legumbres son un alimento bajo en grasa, completo y una fuente de proteínas de buena calidad si se combinan con cereales. Las legumbres son sabrosas en forma de ensaladas, cremas, purés o estofadas. Hay opciones de estofados para invierno y ensaladas refrescantes para verano. En el caso de incluir carne o derivados en su preparación, como es el caso de los platos tradicionales, se aconseja usarlos en poca cantidad.
  9. Introducir variedad en el menú diario. La variedad en la dieta ayuda a conseguir una alimentación equilibrada, cuidando que estén presentes los principales grupos de alimentos característicos de nuestra dieta mediterránea: verduras, legumbres, cereales, frutos secos, frutas y aceite de oliva.
  10. ¡El equilibrio está en mantener un estilo de vida saludable día a día! Es necesario practicar diariamente, durante al menos 30 minutos, alguna actividad física moderada como caminar en los descansos o en los desplazamientos al trabajo, usar la bici, subir las escaleras a pie en vez de utilizar los ascensores, bajar antes de la parada en el bus/metro para andar un poco. Al volver al trabajo después de comer… ¿por qué no andar un poco para bajar la comida? Todos los pasos cuentan. Hacer actividad física de forma regular es cuidarse, todo el organismo sale beneficiado; ayuda a sentirse mejor, con más energía, reduce el estrés, ayuda a dormir mejor, a relajarse y tonifica los músculos. Además, ayuda a prevenir el exceso de peso porque regula el hambre y aumenta el gasto calórico.

Para mayor información, consulta la guía completa 2018 aquí

Con información de FOOD. Menú diario, alimentación equilibrada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *