¿CÓMO INFLUYE EL COLOR EN LAS ELECCIONES ALIMENTARIAS?

El color puede influir en las elecciones que se hacen a la hora de comer. Este resultado lo arrojó un estudio realizado en la Escuela Internacional de Estudios Avanzados en Trieste, Eslovenia, según el cual la vista es el principal sentido que los individuos utilizan a la hora de hacer elecciones alimentarias. Para evaluar la ingesta calórica, las personas se basan en una especie de “código de color”.

“De acuerdo con ciertas teorías, nuestro sistema visual evolucionó para identificar fácilmente ciertas bayas, frutas y vegetales nutritivos entre las hojas del bosque”, dice Rafaella Rumiati, neurocientífica y coordinadora del estudio.

El sistema visual humano es tricromático: en la retina (el tejido del ojo sensible a la luz) hay tres clases de fotorreceptores (conos) ajustados preferencialmente a tres bandas del espectro visible. Esto significa que el ojo humano puede ver una gran cantidad de colores (muchos más que los animales monocromáticos y dicromáticos y menos que aquellos con cuatro y hasta cinco tipos de fotorreceptores).

Rumiati explica que “somos particularmente eficientes para distinguir el rojo de verde”. Esta sofisticación explica el hecho de que somos “animales visuales”, a diferencia de otros, como los perros, por ejemplo, que dependen más de su sentido del olfato. “Es mayormente el color de la comida el que nos guía, y nuestros experimentos muestran de qué manera. Hasta la fecha, solo unos pocos estudios se han centrado en este tema”.

¿Qué se suele buscar con la alimentación? Nutrición, por supuesto, densidad calórica y aporte de proteína. “En alimentos frescos, el color es un buen predictor de contenido calórico”, explica Francesco Foroni, investigador y autor principal de este estudio.

“Cuanto más rojo es un alimento no procesado, mayor probabilidad de que sea nutritivo, mientras que alimentos de color verde tienden a ser más bajos en calorías. Los participantes de nuestro estudio juzgaron alimentos cuyos colores tendían al rojo como ricos en calorías, mientras que lo contrario sucedía con los que tendían al verde”, señaló Foroni.

“Sin embargo, cabe destacar que esta referencia solo se da con los alimentos, mientras que no sucede lo mismo con elementos no comestibles. Nuestro código de colores del sistema visual solo se activa, entonces, ante un estímulo alimentario”, indicó.

Estos hallazgos, además de incrementar el conocimiento del sistema visual, ofrecen posibilidades interesantes en varios frentes que podrían tener un importante impacto en la salud pública: marketing alimentario, por ejemplo, o el tratamiento de desórdenes alimenticios. Mucho se está haciendo para estimular la alimentación saludable. Algunos países proponen introducir avisos en ciertos tipos de productos, tales como bebidas carbonatadas y comidas altas en grasas. Tal vez, los colores de los alimentos podrían utilizarse para lograr resultados significativos en este sentido.

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