PANORAMA DE LOS COMEDORES COLECTIVOS EN ESPAÑA

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Diez empresas tienen más de la mitad del mercado; dos de ellas con 21% del mercado

La alimentación fuera del hogar es un negocio en alza y sectores tan sensibles como la alimentación escolar empiezan a ser controlados por fondos de inversión y grandes multinacionales.

Este modelo influye decisivamente sobre la dieta y la salud, pero también sobre el medio ambiente, el modelo de agricultura y el desarrollo rural. Amigos de la Tierra ha publicado un informe que analiza la situación de los comedores colectivos en España, sus impactos y alternativas.

Según los datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino recogidos en el informe “La Soberanía Alimentaria en las mesas del colegio”, en el 2009 se gastaron 2 599 millones de euros en comedores colectivos (escuelas, residencias, hospitales, fábricas, etc.), lo que convierte a este sector en un productivo negocio en el que la salud de los comensales y el medio rural están en juego. Tradicionalmente, las empresas de restauración dedicadas a los sectores de colectividades eran en su mayor parte pequeñas empresas familiares, donde la producción y gestión de los alimentos eran caseras. En la actualidad quienes mantienen la proveeduría de estos servicios son grandes empresas donde además de buscar altos estándares en el servicio y los alimentos, enfocan grandes esfuerzo a la reducción de costos con la finalidad de hacerlas más rentables.

 

 

DIEZ EMPRESAS

Diez empresas copan más de la mitad del mercado total; dos de ellas mantienen el 21%. El ranking está encabezado por Serunión – Elior Serunión, una empresa española, filial del grupo internacional Elior, el tercer grupo de restauración colectiva de Europa. Esta empresa cocina para 314 000 personas cada día en 15 cocinas centrales en todo España, y, entre otros clientes, Serunión sirve sus comidas a 2 000 colegios. En la lista de las principales empresas sorprende encontrar en el puesto número siete a la multinacional ISS Facility Services, perteneciente a Goldman & Sachs, que proporciona hasta 22 millones de menús al año principalmente en el sector de la geriatría, la salud y la educación.

Independientemente de la importancia de los servicios que ofrecen estas grandes empresas fabricantes de platillos, dada el número de comidas que sirven y a los sectores a los que se enfocan, es importante analizar su impacto en otras ramas productoras. Al respecto, Blanca G. Ruibal, técnica del área de Agricultura y Alimentación de Amigos de la Tierra, afirma: “El monopolio de la gestión de los comedores escolares por parte de grandes empresas resulta muy preocupante, ya que reproduce los principales problemas del modelo de agricultura industrial. Cada vez hay mayor distancia entre el productor de alimentos y el consumidor final, y los impactos ambientales, la salud de las familias y el futuro de los campesinos y campesinas locales quedan fuera de este modelo”.

 

EL PANORAMA

El panorama de la restauración colectiva acentúa la ya dramática situación de la agricultura de pequeña escala y el medio rural español. El poder de la gran distribución es uno de los factores clave que está conduciendo a la desaparición de pequeñas explotaciones agrarias. Tan solo entre 2003 y 2008 se perdieron 124 000 empleos en el campo, mientras que en un sector tan importante como el de los comedores colectivos solo el 2.8% de las compras se hacen en el entorno local o directamente a las personas que producen los alimentos. El sector podría ser una oportunidad clave de desarrollo rural, de creación de empleo y de mejora de las rentas de los campesinos y campesinas, sin embargo, son una vez más las grandes empresas quienes se están quedando los beneficios.

Amigos de la Tierra también analiza en este nuevo informe las alternativas a este modelo, recogiendo las numerosas experiencias en todo el estado Español que promueven una gestión de los comedores basada en criterios sociales y ambientales. Entre ellas, Amigos de la Tierra, junto con agricultoras y agricultores, promueve la introducción de alimentos locales y ecológicos en centros escolares de Andalucía, Madrid, Galicia, Mallorca e Ibiza.

“Si los comedores escolares adquieren los productos a los campesinos y campesinas cercanas, estamos consiguiendo alimentos más saludables y de un menor impacto ambiental, al tiempo que los agricultores de la zona tienen nuevas oportunidades para comercializar sus productos. La comunidad escolar es un buen ejemplo de cómo se puede construir soberanía alimentaria a nivel local, promoviendo el empleo y la agricultura sostenible en el medio rural”, añadió Blanca G. Ruibal.

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