SEGURIDAD DE LAS VERDURAS EN BOLSA

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Los alimentos de IV gama son seguros y frescos, aunque su vida útil no es muy larga

Desde hace unos años, el consumo de ensaladas y verduras en bolsa ha experimentado un crecimiento exponencial y también se les conoce como productos de IV gama: frutas, verduras y hortalizas limpias, cortadas y listas para consumir.

Según los expertos, es uno de los sectores de la alimentación que no ha notado tanto el golpe de la crisis.

Los alimentos de IV gama son cómodos, limpios y seguros, y cada vez más su conservación en las bolsas mejora. Por su importante papel en la industria, se destinan una gran cantidad de recursos en su investigación y desarrollo.

No pasan más de tres días desde que se recolectan las verduras hasta que se colocan en los comercios y se transportan a una temperatura de refrigeración controlada para no perjudicar la delicada vida útil de estos alimentos.

¿Son los alimentos de IV gama seguros?

La respuesta es clara: son alimentos seguros y frescos, aunque su vida útil no es muy larga, un factor relacionado con la frescura del producto. Sin embargo, para garantizar estas cualidades, se debe mantener la cadena de frío, ya que de nada sirve una limpieza adecuada y selección del producto si no se conserva a una temperatura de refrigeración (entre 1ºC y 4ºC).

Las verduras envasadas con este proceso duran menos tiempo y su color no es tan vivo, de ahí que sea recomendable observarlas y fijarse en la fecha de consumo preferente. Si se ha sobrepasado, debe valorarse el estado de las verduras de forma detenida antes de consumirlas. Los principales inconvenientes de estos productos son los residuos que generan, ya que la versión a granel supone un menor gasto de bolsas o bandejas. Las industrias responsables afirman que se estudian medidas para reducir el número de envases, que los plásticos utilizados son reciclables.

Envase, clave de la conservación de las verduras

Estos alimentos están libres de aditivos. Por este motivo, su conservación no solo depende de la temperatura, sino también del envase. En líneas generales, están envasados bajo una atmósfera protegida modificada, en la que se introduce dióxido de carbono para conseguir que ni hongos ni bacterias se multipliquen en el interior y aumente la vida útil de los vegetales. Estos alimentos, antes de entrar en los envases, pasan por un sencillo proceso de manipulación en el que se cortan, se lavan, higienizan con hipoclorito o dióxido de cloro, se secan y se envasan.

Todo esto a baja temperatura, un efecto imprescindible para no romper la cadena de frío. En la mayoría de los casos, los vegetales llegan a la industria en transporte refrigerado, con lo que ya se ha iniciado la cadena de frío.

Cambio de hábitos

Los alimentos de IV gama nacieron como respuesta a un cambio de hábitos en los consumidores y, según los expertos, se mantendrán porque su consumo aumenta año tras año. Esto representa una buena noticia, ya que gracias a ellos se ha incrementado el consumo de verduras y hortalizas en la dieta habitual de un adulto. La comodidad que aportan ha revolucionado el sector. No hace falta tiempo de preparación y hay una gran variedad de frutas, verduras y hortalizas. Algunos de estos envases incluyen vegetales muy variados.

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