LA SEGURIDAD ALIMENTARIA EMPEORA TRAS CRISIS DE COVID19

La seguridad alimentaria, entendida como el acceso físico y económico de las personas a suficientes alimentos inocuos y nutritivos, es un problema que ha empeorado tras la crisis sanitaria según los últimos informes de la FAO. La Covid-19 ha venido a complicar el reto mundial de que toda la población mundial pueda acceder a alimentos apropiados. En torno al 12% de la población del planeta padeció inseguridad alimentaria grave el año pasado, es decir 928 millones de personas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO), alerta de que la falta de seguridad alimentaria es uno de los grandes retos mundiales. Lo hace en su nuevo informe publicado, “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021”. En este estudio, señala que, a pesar de que la inseguridad alimentaria moderada o grave ha estado aumentando desde 2014, la crisis sanitaria causada por la Covid-19 ha complicado todavía más esta situación. Resumimo el por qué a continuación:

Inocuidad alimentaria y el coronavirus

Antes de pasar a las cifras del informe, cabe destacar que los alimentos nocivos resultan una grave amenaza internacional para la salud de las personas y para las economías. Siendo la inocuidad una de las claves principales para la seguridad alimentaria. Según estipula la FAO, se dan 600 millones de casos anuales de enfermedades transmitidas por los alimentos.

A pesar de que el coronavirus no se ha transmitido por medio de la comida, la Covid-19 sí ha puesto luz sobre aspectos vinculados a la inocuidad de los alimentos: desde la higiene, pasando por la resistencia a los antimicrobianos, hasta el fraude alimentario o los beneficios de la transformación digital de los sistemas alimentarios. Y también con la pandemia se han detectado fallos en los sistemas de producción y control de alimentos.

Los esfuerzos de los gobiernos enfocados en la inocuidad de los alimentos harán que los países puedan reducir las consecuencias socioeconómicas de la crisis sanitaria e impulsar su recuperación. Lo que ayudaría a evitar la siguiente pandemia zoonótica. Desde la FAO, desean transmitir el mensaje de que ‘si no es inocuo, no es un alimento’. Únicamente los alimentos inocuos cubren las necesidades alimentarias.

Carecer de seguridad alimentaria: un problema para 1 de cada 3 personas

La FAO alerta del grave incremento de la inseguridad alimentaria el año pasado; el aumento de este problema en 2020 representa la suma de su crecimiento durante los cinco años anteriores. Esto significa que, en 2020, un tercio de la población mundial no pudo acceder a alimentos apropiados. Es decir, aproximadamente 2.370 millones de individuos no tuvieron seguridad alimentaria, un total de 320 millones más que en 2019.

En torno al 12% de la población del planeta padeció inseguridad alimentaria grave el año pasado, es decir 928 millones de personas. Lo que supone 148 millones más que en 2019.

Brecha de género y falta de seguridad alimentaria

Las desigualdades de género también tienen repercusión en este agravamiento de la inseguridad alimentaria. Y esta situación también se ha visto afectada por el coronavirus. En 2020, las mujeres sufrieron inseguridad alimentaria moderada o grave un 10% más que los varones. Mientras que en 2019 esta diferencia entre sexos era de sólo un 6%.

Infancia sin seguridad alimentaria

El estudio de la FAO considera que el 22% de los menores de cinco años ha vivido retrasos en su crecimiento, es decir, casi 150 millones de niños. Mientras que el 6,7% padeció emaciación (45,4 millones) y el 5,7% (38,9 millones) sufrió de sobrepeso. Sin embargo, la organización estima que los datos reales pueden ser aún mayores.

Conclusiones

La pandemia ha afectado negativamente en la prevalencia de la inseguridad alimentaria y se espera que sus consecuencias persistan, como ya se está observando en 2021. Por lo que la FAO concluye que es necesario hacer mayores esfuerzos para acabar con las secuelas de la Covid-19 en esta materia. ‘El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021’ pone de manifiesto el valor que tiene la seguridad alimentaria y cómo es vital preservarla. El año 2020 ha sido, por lo tanto, una advertencia de las consecuencias que las personas pueden vivir si no se adoptan medidas inmediatas al respecto.

Los sistemas alimentarios, la solución al problema

Ya que las causas que han afectado a la seguridad alimentaria son múltiples, hace falta la visión de los sistemas alimentarios para hallar puntos de acceso para intervenir y hacer frente a dichos factores. Asimismo, la FAO señala que éstos pueden convertirse en una gran fuerza impulsora con la que acabar con la inseguridad alimentaria. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura manifiesta que la perspectiva de los sistemas son una necesidad para establecer carteras lógicas de políticas, inversiones y normas que hagan frente a este problema.

Como podemos ver, la crisis sanitaria ha influido notable y negativamente en algo tan importante como la seguridad alimentaria. Es por ello que la lucha por la misma continúa siendo uno de los mayores retos del planeta.

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