Comidas escolares saludables y sostenibles

Según un nuevo estudio de modelización dirigido por la University College de Londres (Reino Unido) y publicado en la revista ‘The Lancet Planetary Health’, los programas de comidas escolares amigables con el planeta pueden simultáneamente mejorar la nutrición infantil, reducir la prevalencia de enfermedades a largo plazo relacionadas con la dieta, disminuir las presiones climáticas y ambientales, y estimular sistemas alimentarios más resilientes y ‘agrobiodiversos’.

El trabajo forma parte de una colección de seis artículos elaborados por miembros del Consorcio de Investigación para la Salud y la Nutrición Escolar, iniciativa de investigación independiente de la Coalición por la Alimentación Escolar, lanzada en 2021 por gobiernos y socios para asegurar que cada niño reciba una comida sana en la escuela a finales de esta década.

Los sistemas alimentarios mundiales son responsables de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano, además de contribuir al aumento de la desnutrición y las enfermedades relacionadas con la dieta. Al mismo tiempo, los programas nacionales de comidas escolares alimentan a 466 millones de niños cada día, lo que representa el 70% del sistema alimentario público mundial. Actualmente, uno de cada cinco menores en el mundo come en el colegio.

Un estudio de modelado global, dirigido por Marco Springmann, del Consorcio de Investigación para la Salud y la Nutrición Escolar (con sede en el Instituto de Salud Global de la University College de Londres), concluye que ofrecer una comida saludable y sostenible a cada niño podría reducir la desnutrición mundial en un 24% en 2030, con más impacto en las regiones con inseguridad alimentaria. Esto se traduce en 120 millones menos de personas en el mundo que no obtienen suficientes vitaminas, minerales y energía de los alimentos.

Además, prevendría más de un millón de muertes cada año por enfermedades relacionadas con la dieta, como la diabetes y las enfermedades coronarias, suponiendo que los escolares de hoy conserven, al menos en parte, la preferencia por alimentos saludables en la edad adulta.

Igualmente, podrían reducir a la mitad los impactos ambientales relacionados con los alimentos, incluidas las emisiones y el uso de la tierra, cuando las comidas siguen patrones dietéticos saludables y sostenibles, por ejemplo, aumentando la proporción de verduras y reduciendo la carne y los productos lácteos.

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