LOS ALIMENTOS QUE NO SE CADUCAN

Algunos factores como la temperatura, la luz o la humedad afectan el deterioro de los alimentos

Los alimentos son productos perecederos que, en algún momento u otro, acaban deteriorándose, si no se consumen en las fechas de consumo propuestas por el fabricante. Si bien esto es aplicable a todos los productos, lo que varía en cada uno de ellos es el tiempo que tardan en estropearse. Que sea más o menos largo dependerá de la capacidad que tengan de sobrevivir a la amenaza de microorganismos patógenos, virus, mohos y levaduras perjudiciales.

El deterioro y contaminación en los alimentos es una cuestión de tiempo y temperatura. Cuanto más tiempo y mayor temperatura, más contaminación. Las galletas o el chocolate pueden durar hasta seis meses, si se conservan en un lugar fresco y seco. Otros productos, como el arroz, la pasta, el té o el cacao, también pueden llegar a los seis meses, si se almacenan en un lugar seco y sin luz, igual que las latas y las conservas. El azúcar y la harina son alimentos más estables que los frutos secos o las patatas, que también pueden permanecer durante largo tiempo si se manipulan de forma adecuada.

En el caso de la miel, se trata de un alimento con un alto contenido de azúcares, que produce un efecto bactericida por lisis osmótica. Es decir, su baja actividad de agua se suma a su capacidad de evitar la proliferación de patógenos. Debe tomarse en cuenta que la miel que suele comercializarse se presenta en estado líquido porque se le han añadido aditivos y, por tanto, pierde algunas de sus propiedades conservantes; de ahí que tenga fecha de caducidad.

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