¿CÓMO APROVECHAR LOS ALIMENTOS?

De acuerdo con la FAO, mil 300 millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente, equivalente a 44% de la producción total. Las frutas y verduras son el alimento más desperdiciado en el planeta, seguido de los tubérculos, los cereales y la leche que también representan altos niveles de despilfarro.

Académicos del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) trabajan en potenciar el consumo de la calabacita zucchini, también conocida como italiana, y del maíz amarillo.

Buscan fortificar ambos alimentos para, a partir de ellos, producir una pasta que pueda comercializarse como un producto similar a aquellas a base de trigo.

En 2017, México produjo 550 mil 410 toneladas de calabacita italiana, siendo Sonora el principal productor con más de 180 mil toneladas, según indicadores de Sagarpa.

Sin embargo, una parte considerable de esta producción se destina como alimento para el ganado o se va a la basura, debido a que su tamaño no cumple con los estándares de exportación a Estados Unidos o porque su precio se tasa por debajo y no es redituable su venta.

Preocupados por el desperdicio, los productores se acercaron al CIAD para encontrar una estrategia de aprovechamiento. La doctora Luz del Carmen Montoya Ballesteros, investigadora del CIAD, explica que actualmente trabajan en la caracterización del producto para analizar sus propiedades y compuestos activos.

Lo que se busca es crear una pasta fortificada con una variedad de maíz amarillo que desarrollan en el INIFAP, debido a que este tiene gran contenido de proteínas y aminoácidos.

“En el país se requieren alimentos bajos en grasa, con menos calorías y que sean libres de gluten. Las pastas que se producen a partir de la harina de trigo son uno de los alimentos más consumidos en México, pero contienen gluten. La calabacita zucchini tiene fibra, ácido ascórbico, compuestos fenólicos, carotenoides, luteína, y se puede incursionar para obtener una pasta enriquecida”, dijo.

Esta iniciativa contribuiría a resolver el problema del desperdicio, pues de acuerdo con los propios productores, más de 30% de la producción de esta calabaza no es consumida.

Fuente Conacyt

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